Mi llegada a Itália fue de lo mejorcito, la zona por San Remo es la mejor zona para bicicletas que he visto. Una carretera para mi solo con fuentes a cada kilómetro! Claro que esa felicidad no dura para siempre… Génova no me gusto mucho pero conocí a gente de Alemania muy interesante que me gustaria volver a cruzarme algún día. De Génova tenía mono de ver una cara conocida y una amiga de Mallorca me propuso que fuera en tren hasta Milán para visitarla y después volver a Génova para continuar donde lo dejé. Cinque Terre es una zona maravillosa para visitar, pero no para ir en bicicleta por sus subidas y calles estrechas, realmente me dejó muy cansado el viaje de Génova a Pisa, al mismo tiempo disfrutaba y tuve la oportunidad de probar las factorias de pasta de las cuales hay una gran diferencia con lo que he probado anteriormente.

Mi primer día en Florencia conocí a alguien muy especial y en el que hoy en día sigue visitándome para viajar algun mes en bicicleta juntos. Aunque Florencia me pareció una ciudad muy cara de precio y por lo tanto no podía estar mucho tiempo visitándola. Después de Florencia cumplí uno de mis mayores sueños, que una persona italiana de la Toscana me ofreciera dormir en su casa por una noche invitándome a cenar pasta italiana. Una mujer colombiana con un marido italiano que se pararon enfrente de mi cuando me vieron debajo de una tormenta de viento y agua subiendo una montaña. Fué una de las mejores sensaciones que tuve en mi vida.

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