Llego a Barcelona después de 8 horas de barco, ya es de noche y tenía reservado un hostel a pocos metros de Plaça Catalunya. Llego al hostel, había muchos jovenzuelos de diferentes países del norte y tenian un hall con música en directo, bar y juegos típicos universitarios. Entro con mi bicicleta por recepción con toda mi casa encima. El seguridad me ayuda a transportar mi bicicleta a un jardin interior -que suerte, ya pensaba que tendría que dejarla fuera- hago 4 viajes para llevar todas mis cosas a esas jaulas que hay en las habitaciones compartidas mientras pienso que ojalá quepa todo dentro de ellas porque me gustaría andar un poco fuera y no quiero dejar las cosas fuera. Después de pasear un poco por la ciudad, aunque ya la tenía muy vista porque es un destino común y barato, decido irme a la cama porque por la mañana me quería levantar pronto para empezar lo que iba a ser mi primer día hacia lo desconocido.

Llegó el primer rayo de sol de un 1 de Mayo de 2018, y con él mis ganas de empezar, miro por la ventana y hay una de las lluvias mas fuertes que he visto… y eso me encantaba. Oh si, llevaba años pensando en todo el tipo de estados metereológicos que iba a pasar y una lluvia no va a frenar mi vuelta al mundo en bicicleta. Me pongo la chaqueta termica y el chubasquero y decido salir fuera con mi mejor sonrisa y click, ese momento fue increible. Pedalear por la costa de Catalunya es lo mejor, había superado ese bache de la lluvia y el universo decidió recompensarmelo despejando las nubes, a las 12 am ya hacía un tiempo para tirarse al mar y disfrutar pero me moria de ganas de seguir pedaleando y llegar a Francia. Con los primeros días vino lo que yo me esperaba: unas agujetas como montañas. Mi cuerpo no podía ni caminar, y era normal, decidí hacer un viaje en bicicleta sin previo entrenamiento de ningún tipo. Lo hice porque quería hacer ver que cualquier persona con ganas podría hacerlo, no quiero que piensen que me aficiono a este deporte ni que soy un profesional, era un completo novato que salio de aficionarse a jugar a videojuegos en su pc a dar la vuelta al mundo en bicicleta. Ya habían pasado unos días desde que empecé y mis primeras noches acampando solo eran con bastante miedo, no sabía si podia acampar en ese sitio o si iba a venir algún animal a visitarme, me costaba dormir y el viento soplaba con fuerza estremeciendo las ramas de los arboles y mi tienda. Poco a poco aprendí a ignorarlo y a convivir con esos ruidos. Después de conocer Figueras y ver que la gente ya empezaba a hablar el francés y eso significaba que estaba cerca de mi primera frontera, Francia.